Remedios para la acidez vinculados con enfermedad renal crónica

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Ingerir frecuentemente remedios para la acidez en el estómago está vinculado con un alto riesgo a desarrollar enfermedades renales crónicas. Este fue un hallazgo del estudio realizado por la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Estados Unidos, y publicado en JAMA Internal Medicine.

Sin embargo, los autores también resaltan que haber encontrado una conexión entre el uso de los inhibidores de la bomba de protones (IBPs) y las enfermedades crónicas renales no prueba que estos medicamentos sean en realidad la causa de la enfermedad. Se necesitan más estudios para esclarecer este aspecto.

Ellos sugieren que puede ser que los participantes a los que les fueron prescritos los IBPs tengan un alto riesgo de padecer enfermedades renales por otras causas que no están relacionadas al uso de IBPs. Sin embargo, los investigadores también notaron que estudios previos también han vinculado el uso de IBPs con una forma de inflamación renal llamada nefritis intersticial aguda.

Los inhibidores de la bomba de protones son remedios para la acidez de uso común en todo el mundo. Son utilizados para aliviar los síntomas del reflujo ácido y de la enfermedad de reflujo gastroesofágico (ERGE). Además, son prescritos para el tratamiento de úlceras pépticas o úlceras de estómago y para tratar el daño que el reflujo ácido puede causar en la parte baja del esófago.

¿Los remedios para la acidez IBPs son los mismos antiácidos comunes?

Los IBPs funcionan reduciendo la cantidad de ácido del estómago producido por las células en el revestimiento del estómago. No son lo mismo que los antiácidos, los cuales funcionan neutralizando el exceso de ácido después de que ha entrado en el estómago.

Existen muchos tipos y marcas de IBPs; ejemplos incluyen el omeprazol (marca Prilosec, también disponible sin prescripción médica), esomeprazol (Nexium) y lansoprazol (Prevacid). Los efectos secundarios varían de un medicamento a otro.

En un artículo editorial donde se resumen los datos recientes sobre los efectos adversos de tomar IBPs, los doctores Adam Jacob Schoenfeld y Deborah Grad, de la Universidad de California, San Francisco, afirman que:

“Un gran número de pacientes están tomando los IBPs sin motivo aparente, tal vez por síntomas a menudo resueltos de dispepsia o acidez estomacal.”

Alto riesgo de sufrir enfermedades renales en 10 años para los usuarios de remedios para la acidez del tipo IBPs

Para su estudio, los investigadores de Johns Hopkins y sus colegas primero analizaron los datos de 10.482 participantes, supervisados durante un promedio de casi 14 años en el estudio Atherosclerosis Risk in Communities (ARIC).

Luego, ellos replicaron los resultados en una cohorte más grande de 248.751 participantes supervisados durante un promedio de 6 años, (estos participantes eran miembros del Sistema de Salud Geisinger en Pennsylvania).

Descubrieron que al comienzo del período de seguimiento, los usuarios de IBP en ambos grupos fueron más propensos a tener un índice más alto de masa corporal (IMC) y estar tomando aspirina, estatinas o medicamentos para controlar la presión arterial alta.

En el grupo de la ARIC, 56 de 332 participantes que usaron los IBP desarrollaron enfermedad renal crónica, en comparación con 1.382 de 10.160 de los no usuarios. Estas cifras se traducen en 14,2 y 10,7 por 1.000 personas al año, respectivamente. Los participantes fueron clasificados como usuarios de IBP si estaban tomando los medicamentos al inicio del seguimiento.

Un análisis más detallado de estas cifras ARIC reveló que el riesgo absoluto de desarrollar enfermedad renal crónica en 10 años, en los usuarios de IBP fue del 11,8%, en comparación con un 8,5% si no se hubieran utilizado los IBPs.

Cuando repitieron este mismo análisis en la cohorte de Geisinger, los investigadores encontraron que 1.921 de 16.900 usuarios de IBP y 28.226 de 231.851 de los no usuarios de IBP, desarrollaron enfermedad renal crónica, que se traduce en 20,1 y 18,3 por 1.000 personas al año, respectivamente.

De nuevo, un mayor análisis de la cohorte más amplia mostró que el uso de IBP estuvo asociado con un mayor riesgo de enfermedad. El riesgo absoluto de desarrollar enfermedad renal crónica en 10 años, entre los usuarios de IBP fue del 15,6%, frente al 13,9% que no había usado la droga.

Al comentar sobre sus propios hallazgos, los autores enfatizan el punto de que su estudio “es observacional y no proporciona evidencia de la causalidad”, pero aunque el vínculo entre el uso de IBP y la enfermedad renal crónica demuestre ser causal, podría tener implicaciones importantes para la salud pública, dado el uso generalizado de los medicamentos.

Los investigadores afirman que más de 15 millones de estadounidenses utilizaron IBPs con prescripción en el año 2013 por un costo de más de 10 mil millones de dólares, y además concluyen:

“Los hallazgos de los estudios sugieren que hasta un 70% de estas prescripciones son sin indicación y que 25% de los usuarios de IBP a largo plazo podría interrumpir el tratamiento sin desarrollar síntomas. De hecho, ya existe evidencia de la reducción del uso innecesario de los IBPs.”

En 2010, Medical News Today informó cómo un estudio realizado por investigadores del Hospital Universitario Nacional de Seúl, Corea del Sur, publicado en el Canadian Medical Association Journal, también encontró que el uso de los remedios para la acidez del tipo “IBPs” y otra clase de medicamentos para el reflujo gástrico llamados antagonistas receptores de histamina 2 pueden estar vinculados con un mayor riesgo de neumonía.

Revisión Honesta del Sistema Venus

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